Hubo una generación de niños que se crió con seres televisivos anteriores a los Lunnis y a los Teletubbies. Una generación que cenaba viendo los interminables partidos de Oliver y Benji, que iba lanzando kame-kames a diestro y siniestro. Una generación que aprendió la mayorÃa de cosas importantes de la vida con Barrio Sésamo (por ejemplo, si te pasas te lo pierdes, ya sabemos como terminaba el monstruo de las galletas, todo el dÃa con el mono de MarÃa… Fontaneda).
En este universo “Sesámico” habÃa una pareja de compañeros de piso, que siempre te enseñaban muchas cosas, pero sobretodo, te recordaban que ser un pregunton podÃa terminar haciéndote parecer un auténtico plomo, pesado pesado… Hablo de Epi y Blas. Bien, pues los años han pasado, nos hemos ido haciendo mayores y por fin tenemos edad suficiente para poder conocer, sin miedo, la auténtica historia de estos dos amigos.
¿Realmente habÃa alguien que lo dudase…? En fin, es emotiva y trágica, como la vida misma.
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